Vacunas

Vacuna es el nombre con el que se conoce a las inmunizaciones que recibimos para que un patógeno no pueda infectarnos. La historia detrás de su origen onomástico muestra un descubrimiento con una práctica quizá poco ortodoxa: a finales del siglo XVIII, el Dr. Edward Jenner hizo una observación interesante; los niños y niñas que bebían leche de ciertas vacas eran inmunes a la viruela, terrible enfermedad que los azotaba en ese momento. Las vacas que producían leche protectora tenían algo en común; todas ellas parecían estar infectadas por algo que provocaba lesiones en su piel… similares a las que los niños sufrían. ¿Qué decidió hacer el Dr. Edward? Tomo algo de pus que supuraban las heridas de las manos en una granjera infectada por lo que resemblaba ser lo mismo que infectaba a las vacas y la introdujo en una herida que él mismo produjo en el brazo de un niño de 8 años; posteriormente lo expuso al virus de la viruela y observó: por suerte o ¿ciencia? su hipótesis fue correcta y en 1881 Louis Pasteur propuso que se utilizara el término vacuna o “vaccine”(en inglés) en honor al virus que se encontraba dentro de la pus y protagonista de la anécdota. El vaccinia virus, virus de la familia de los poxvirus; causantes de molestas ampollas y enfermedades de distinta gravedad, es similar al virus de la viruela pero menos virulento o dañino y que suele usar a las vacas como portadoras. Es por esto que provee de memoria a nuestro sistema inmune y evita que nos enfermemos de viruela. Si no comprendes bien cómo es que se genera memoria a los diferentes microorganismos enemigos dentro de nuestro cuerpo o lo que son los anticuerpos, te recomiendo que leas mi columna de la semana pasada.  

Existen dos tipos de inmunizaciones que se pueden recibir: pasiva y activa. La primera es en la que se provee al cuerpo de anticuerpos o células inmunes externas para facilitar el trabajo del sistema inmune propio. Un ejemplo de este tipo se da en el importantísimo acto de amamantar a un bebé; los anticuerpos que la leche materna da al recién nacido son fundamentales para su desarrollo posterior.

Las activas son más cautivadoras; son con las cuales se hace que el sistema inmune de alguien trabaje en memorizar y generar defensas propias ante un posible peligro. En lugar de facilitarle las cosas, lo obliga a trabajar para generar una respuesta inmune completa. Este tipo de inmunización se logra a través de dos variantes: vacunas vivas (como en el caso de vaccinia y la viruela) y vacunas inactivadas o con el patógeno atenuado (poliomelitis y rabia); todas necesitan de muchos estudios y pruebas antes de ser aprobadas para utilizarse en humanos, a diferencia de la del Dr. Jenner.

Se ha especulado mucho sobre si el nuevo coronavirus genera memoria en nuestro cuerpo o no y desde el 24 de abril, la OMS mantiene como postura que no hay evidencia suficiente para dictaminar que la reinfección por SARS-CoV-2 es posible o no. Sin embargo, estimaciones realizadas comparando este virus con sus familiares coronavirus pronostican buenas noticias. O casos como el de Corea del Sur, donde un aproximado de 260 pacientes que habían superado la enfermedad salieron positivos en una nueva prueba, pero dada la sintomatología posterior de los afectados se pudo concluir que la capacidad de detección de la misma prueba era la que arrojaba falsos positivos confundida por los restos del virus muerto.

La carrera por ver quién encuentra la mejor vacuna continúa y la espera que un día se veía infinita, cada vez parece menor. En cuanto al término que se ha acuñado como posible salvación últimamente: inmunidad de rebaño, quisiera agregar que sólo es una manera de decir que la ola del virus ha pasado y varios de los infectados han sobrevivido sus efectos; NO significa que entre más rápido infecte a todos dentro de una población menos integrantes morirán… Si el SARS-CoV-2 te infecta existe la probabilidad de que te provoque COVID-19 y que se manifieste gravemente; NO busques infectarte. De ninguna manera. 

Por: Leonardo Zuazo

Leonardo Zuazo es un estudiante de medicina del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Agradecido con la vida y motivado por vivirla; la salud es su pasión y está determinado a ayudar a las demás personas a mejorar sus hábitos compartiendo el conocimiento que adquiere día con día. Empatía, paciencia, transparencia y esfuerzo cotidiano son los valores con los que ha pavimentado el sendero por el cual camina y sobre los cuales cimienta los pilares de su formación académica y profesional. Con ideas revolucionarias y novedosas busca tomar conceptos abstractos de la medicina y transformarlos en ideas digeribles para el lector que le sean de utilidad para comprender la manera en la que existe y convive con su entorno.

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