Un plan para Oaxaca

El panorama para nuestro país no es nada alentador tras el azote del COVID-19. En materia económica, aquellos estados que viven del turismo han visto caer sus finanzas en las últimas semanas por lo que necesitan desarrollar un plan de acción con urgencia y reactivar la economía una vez que podamos salir de nuestras casas.

Bajo este pretexto y como ejercicio de la escuela peripatética de Aristóteles, comparto estas ideas que son debatibles, criticables o mejoradas para contribuir a que Oaxaca retome su ritmo.

Para el estado, la Guelaguetza es una la máxima fiesta de hermandad de los oaxaqueños y para el país la expresión de la diversidad cultural con la que contamos. Año con año, en el mes de julio, el turismo se despunta; las calles están repletas de personas de diversos estados y nacionalidades que se traduce en una derrama económica importante.

Este lunes, el periódico El Universal publicó una entrevista con el gobernador Alejandro Murat donde manifestó que la realización de la Guelaguetza depende del comportamiento del COVID-19. De acuerdo con las últimas explicaciones del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, los escenarios y picos de la pandemia varían en cada estado. En la entidad oaxaqueña, no se está en alarma como en la CDMX, sin embargo, los casos aumentan.

En un escenario deseable, en el que a partir de junio se comiencen a reanudar las actividades, cabría la posibilidad de realizar esta fiesta con las debidas medidas de higiene. En este contexto, ¿dará tiempo de organizar este evento en un mes?

Justamente 7 de abril el mandatario estatal anunció un plan de acciones concretas que incluye una agenda de eventos artísticos, culturales, gastronómicos y de alto impacto a realizarse entre septiembre y diciembre como ayuda para compensar las pérdidas de ingresos. No cabe duda que Guelaguetza es una actividad de alto impacto que fortalecerá la economía y atraerá al turismo.

Aprovechando el planteamiento del Gobernador y atendiendo los modelos epidemiológicos, lo ideal –como propuesta- es pasar la fiesta de julio a octubre. ¿Por qué hasta ese mes? Tanto la capital oaxaqueña como diversos municipios tienen diversas maneras de celebrar el “Día de muertos”, ¿por qué no iniciar Guelaguetza en octubre y enlazarla a con las festividades de noviembre? Se antoja un buen atractivo turístico y cultural. Sería un mes –y si se quieren unas semanas más-, de diversas actividades musicales, gastronómicas, dancísticas, entre otras.

Hay más: ¿por qué no descentralizamos la celebración? Oaxaca de Juárez es el centro de la fiesta y actividad. Desde hace un año con el Centro Cultural y de Convenciones se desplazaron unas ferias a Santa Lucía del Camino lo que permitió al turismo conocer nuevas zonas.

Aprovechemos las riquezas culturales que tienen los municipios aledaños a la capital. Así como la Secretaría de Movilidad del Estado dispuso de transporte gratuito –muy bueno, por cierto- para llevar y traer a turistas desde diversas zonas del Centro a Santa Lucía, lo mismo debería ocurrir para conectar con diversas zonas.

Incluso en alianza con transporte privado, taxis y camiones de transporte público, se podrían crear rutas para visitar zonas arqueológicas como las de Santa María Atzompa, Mitla y Monte Albán. Explotar la ruta del mezcal con más corridas. Incrementar la visita a Santa María del Tule y organizar exposiciones y talleres de alfombras en Teotitlán.

Crear concursos de fotografía y aprovechar la naturaleza de Hierve el agua. Enseñar en talleres a elaborar alebrijes en San Martín Tilcajete o figuras de barro en San Bartolo Coyotepec. Si se trata de comer, una feria de dulces y tostadas de salchicha en Ejutla.

Por donde se vea, Oaxaca tiene un sinfín de atractivos y muy cercanos a la Ciudad que pueden ser parte de una agenda de reactivación económica y descubrimiento cultural para turistas. Hay cosas como los bailes de Guelaguetza que, por tradición, no se pueden mover como el propio Cerro del Fortín; pero aún así, estos lugares pueden ser alternativas para los bailables y quienes no alcancen a entrar al Auditorio.

Ahora, ¿se imaginan cómo son las celebraciones del “Día de muertos” en estos lugares? Quien decida aventurarse a conocer estas tradiciones, seguramente, se va a quedar unas semanas más a descubrirlas. ¿Sabes en dónde y qué son las “Muerteadas”? Cualquiera que sea la respuesta, aquí hay otra ruta y atractivo.

Estoy convencido que octubre y noviembre serán fechas buenas para el turismo y finanzas no sólo del Estados sino de los municipios. Pensemos esta oportunidad para expandir la cartelera cultural y terminar el año lo mejor posible.

Vuelvo al punto inicial: este es un planteamiento a debate, crítica y construcción. El objetivo principal es fortalecer las actividades económicas de nuestro Estado y, desde luego, evitar la cancelación de Guelaguetza como ocurrió en 2006.

Sumemos ideas y si triunfamos, los mezcales corren por mi cuenta.

Por: Raúl Ortiz

Soy comunicólogo egresado de la UNAM.
Si quieres conversar sobre política, elecciones y medios, te espero en Twitter en @duckiin.
Como buena tradición oaxaqueña, yo pongo el chocolate caliente y pan de yema o mezcal, dependiendo la hora. Te espero.

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