¿Medir el violentómetro?

Como se ha dicho desde columnas pasadas, la violencia es uno de los grandes problemas de la sociedad mexicana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la violencia es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte.

De la misma forma, se han expuesto distintas formas en las que la violencia se puede presentar en la sociedad. Así mismo, se ha hecho mención, de la existencia de instrumentos nacionales para poder identificar los actos de violencia.

Una de las herramientas que buscan poner a pensar a la sociedad sobre las veces en que se ha sufrido algún tipo de violencia, se enfoca a la violencia que existe en las relaciones de pareja, sin embargo, las expresiones de violencia no se limitan únicamente a ellas.

El Violentómetro permite identificar si se está viviendo una relación donde se comenten abusos emocionales o físicos, lo que permite visualizar y alertar sobre el peligro en que se vive.

En este caso, el IPN, por medio de la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género, se encargó, ya hace 10 años, de recopilar las diferentes manifestaciones de violencia que se encuentran ocultas en la vida cotidiana y que muchas veces se confunden o desconocen.

En el violentómetro se encuentran tres fases diferenciadas por colores, en los que se advierte una conducta escalonada, es decir, los actos de violencia que aumentan en intensidad.

Cabe mencionar que la violencia siempre será violencia, sin embargo, conociendo la violencia interiorizada que se presenta en el país, el violentómetro posiciona las prácticas desde las distintas formas de violencia psicológica hasta escalar a las agresiones físicas.

Si bien, la atención de un profesional se pude pedir desde el inicio de las actitudes marcadas en el violentómetro, ésta herramienta es útil para comprender la tendencia de aumentar de la violencia. Desde bromas hirientes hasta la muerte, la violencia en este caso se ejemplifica en 27 “niveles”.

El exponer, nuevamente, el violentómetro, no tiene otra finalidad más que la de dar a conocer una herramienta, que ha sido adoptada por todas las fiscalías de la República, aceptando la identificación de las conductas violentas y que nos puede brindar de igual forma, un instrumento para su identificación en la vida diaria.

Sin embargo, creo propio afirmar que, no se debe llegar hasta una amenaza para pedir ayuda de profesionales. Aunque, es comprensible, con lo interiorizada que se encuentra la violencia en la vida diaria, que siendo víctimas es complejo poder reaccionar quizá a las primeras muestras de violencia, también es cierto que la amenaza, abuso e incluso mutilación hacer claramente más compleja la asistencia de las victimas con profesionales, o con la autoridad.

Sin embargo, esta herramienta, busca sensibilizar y al mismo tiempo, llegar a alcanzar una vida libre de violencia.

@ameyalliamador

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.

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