Los 4 acuerdos de la libertad personal

Hace poco hablaba con alguien especial sobre la necesidad de dejar entrar a las personas importantes en tu vida a tu mundo y la importancia de permitir a las personas que te rodean conocer algunos detalles sobre las cosas que conforman tu día a día; esto servirá para que puedan ser empáticos con tu situación y tengan la capacidad de comprender, si es necesario, algunas reacciones o actitudes que todos podemos llegar a tener.

En lo personal, mi reacción inmediata para dejar entrar a alguien (cualquier persona) a mi mundo es una negación inmediata, aunque no siempre rotunda. Aunque sé que la gran mayoría de las veces se trata de un error de pensamiento; para mi el compartir con alguien más lo que está pasando por mi cabeza se traduce en una sensación de “tener que rendir cuentas” al otro sobre lo que estoy sintiendo o pensando.

Esto es algo muy común en los mexicanos, somos una sociedad altamente maternalista en donde pedimos y damos explicaciones para prácticamente todo. Sin embargo, aunque la gran mayoría de las veces esto tiene consecuencias positivas (por eso lo seguimos haciendo) también puede llegar a ocasionar que nos volvamos “esclavos” de nuestras palabras y acciones, incluso hasta el punto en dejar de lado nuestros propios deseos para poder complacer lo que el otro necesita o espera.

En la práctica de la meditación hay 4 acuerdos básicos que se practican precisamente para retomar las riendas de tus propios pensamientos y acciones y así poder retomar tu libertad personal:

  • Sé impecable con tus palabras. Este primer acuerdo es esencial; debe haber total coherencia con lo que piensas, dices y haces. La mejor manera para lograr esto es ser auténtico, de esta forma todo será sencillo, ya que tu única preocupación será mantenerte fiel a tus pensamientos y emociones.
  • No te tomes nada personal. Hay un dicho que me encanta y dice que cuando la gente habla mal de ti está hablando más de sí mismo que de ti. En la medida en la que alguien hace algo para lastimarte se está haciendo más daño a si mismo que el daño que puede causar en ti; tú decides el impacto que pueden tener las acciones de otros sobre tu propia serenidad, recuerda esto: el problema es suyo, no tuyo.
  • No hagas suposiciones. Nunca des las cosas por hecho. Si tienes dudas, acláralas, si sospechas, pregunta. Suponer abre las puertas a una serie de ideas descabelladas que además de tener el potencial de ser super dañinas la mayoría de las veces son alejadas de la realidad.
  • Haz siempre lo máximo que puedas. Si siempre haces lo mejor que puedas no tendrás razones para arrepentirte de nada. Solo se cuidadoso en este punto, dar lo mejor de ti no significa entregar siempre hasta el límite de tus capacidades; da lo que puedas y descansa lo que debes.

Por supuesto que estos acuerdos son más fáciles dichos (o escritos) que puestos en práctica, ser coherente con quien eres todo el tiempo no es cosa fácil, sobre todo para quienes ya tenemos un patrón de comportamiento en el que constantemente estamos intentando complacer a los demás. Simplemente, inténtalo. Si un día te das cuenta de que has fracasado no pasa nada, cuantas veces sea necesario simplemente retoma las riendas y vuelve a empezar.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.

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