La química de la felicidad

En estos días de confinamiento que parecen ser interminables he escuchado cada vez más seguido comentarios sobre como es una decisión personal que tan bien, o mal, cada uno de nosotros la está pasando durante la cuarentena.

Soy fiel creyente de que todos tenemos la capacidad de modificar y controlar nuestros pensamientos, estados de ánimo y la manera en la que decidimos afrontar las situaciones que se nos presentan, sin embargo, esto no significa ni remotamente que el control de nuestras emociones sea un trabajo sencillo y mucho menos nos debe hacer pensar que es un sistema fácil de entender… todo lo contrario, nuestras emociones tienen infinidad de componentes que además de ser complejos de aislar y analizar en lo individual pueden formar un sinfín de combinaciones que nos darán también muchas presentaciones de la misma emoción.

Uno de los elementos más importantes en nuestras emociones son las hormonas y neurotransmisores (sustancias químicas) que genera nuestro cerebro de manera natural al verse enfrentado a alguna situación; hoy hablaremos de cuáles son las hormonas que influyen en la sensación de felicidad y como potenciarlas.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.

Serotonina, la hormona del bienestar.

La serotonina es el neurotransmisor encargado de regular el buen humor y placer; ésta puede ser fácilmente alterada con el aumento de la luz natural, por lo que está más presente en épocas como la primavera y el verano.

Esta hormona ayuda a la regulación del sueño y afecta el apetito cuando se encuentra en niveles bajos; esa es la razón de porque muchos de nosotros nos sentimos mucho más irritables cuando no hemos dormido o comido bien.

Para aumentar los niveles de serotonina es bueno estar expuesto a la luz del sol y practicar ejercicio físico, así como tener buena higiene del sueño y respetar los horarios de alimentación.

Endorfinas, las hormonas de la felicidad.

Las endorfinas son los neurotransmisores encargados de enmascarar el dolor y las incomodidades, cuando se encuentran en niveles altos promueven la calma y dan la sensación de tener un mayor bienestar emocional; algunos científicos dicen que altos niveles de endorfinas pueden incluso retrasar el envejecimiento y potenciar el sistema inmune natural del cuerpo.

Además, este neurotransmisor aumenta nuestros pensamientos positivos y aumenta los niveles de energía ante situaciones estimulantes o placenteras; por lo tanto, para aumentar sus niveles es necesario realizar actividades que te resulten placenteras; tan fácil como reír a carcajadas.

Dopamina, la hormona de la satisfacción.

La secreción de la dopamina está altamente relacionada con los centros de placer del cerebro, por lo que se encuentra muy presente ante memorias placenteras y tiene la capacidad de aumentar los niveles de atención, motivación, memoria y capacidad de resolución de problemas.

Aumentar de manera natural los niveles de dopamina en el cuerpo tiene incluso la capacidad de reducir la necesidad de consumo de drogas simples como alcohol y cafeína.

Ingerir algunos alimentos como chocolate, plátano o manzana puede ayudar a aumentar los niveles de dopamina del cuerpo, así como la meditación, escuchar música placentera y el ejercicio físico.

Oxitocina, la hormona del amor.

La oxitocina es conocida como la hormona del amor porque es el neurotransmisor que se genera al recibir caricias, abrazos o mimos que nos resultan placenteros. Ésta tiene la capacidad de promover el sentido de pertenencia y aumentar la capacidad de empatía entre personas; mejora los lazos sociales, el contacto cercano con otros y nos da la capacidad de crear vínculos emocionales fuertes.

Practicar la respiración controlada, el contacto físico con otros, recibir detalles de alguien a quien queremos o realizar actividades que nos gustan son las formas más sencillas de aumentar los niveles naturales de oxitocina en nuestro cerebro.

Así que ahora lo sabes, aunque las cosas con la cuarentena y la epidemia te generen incertidumbre y parezcan no tener fin… ¡tu tienes la capacidad de generar la química de la felicidad en tus manos!

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