¿La generación de cristal o la generación rompiendo el cristal?

Continuamente hemos sido conscientes de los movimientos sociales que día a día luchan en contra de la desigualdad, inequidad y que buscan lograr un mejor entorno para el desarrollo de las nuevas generaciones. Sin embargo, muchos afirman que varios de los cuestionamientos que se tienen en la actualidad se deben a la existencia de la generación de cristal.

Es interesante el termino, pues implica una continua fragilidad. En general, la generación de cristal son que aquellos nacidos entre 1995 y el 2000, quienes rondan ya la mayoría de edad legal. Se les refiere con este sobrenombre peyorativo por delicados o hipersensibles, pues, según las generaciones anteriores, se rompen al menor contacto con la adversidad.

Sin embargo, cabe hacer un análisis de las luchas que se han llevado a través de los años y que hasta ahora buscan hacer un cambio radical. Más allá de la sensibilidad en algunos temas, ésta generación tiene en sus manos la respuesta para el cambio, pues ha cuestionado varios pensamientos sociales y culturales normalizados, como lo son la necesidad de reconocer la salud mental, ir en contra de cualquier tipo de violencia, buscar deconstruir el pensamiento actual para poder hacer una sociedad más equitativa, armoniosa y dirigida a aceptar al ser humano y el libre desarrollo de la personalidad siempre y cuando no se lastime a otros.

Quizás la mayor diferencia, defecto y cualidad de esta generación es la poca tolerancia. Una tolerancia nula a agresiones, reconocer las grandes debilidades de la sociedad actual y luchar contra ello, de ahí las marchas y movimientos para reconocer las necesidades de los grupos vulnerables y agresiones de las generaciones anteriores, que son base de los problemas actuales, y exigir una solución sobre ello.

Es aquí, donde las generaciones luchan entre si para lograr comprenderse entre ellas. Ésta generación va en contra de la normalización de la violencia, por lo que faltas raciales, actos misóginos y discriminatorios, incluso chistes que en el pasado pudieron haber sido graciosos se vuelven parte del debate y ejemplo del problema. Por ello, por la reacción de esta generación frente a las adversidades, por cuestionar lo enseñado, y buscar cambiar el discurso, es que las generaciones como las de los boomers o la generación X los refieren como de cristal.

¿Por qué no mejor hacernos las mismas preguntas? ¿Por qué no cuestionarnos, deconstruirnos, informarnos? ¿Por qué no empatizar con ésta generación para comprenderla y hacer el cambio?

Por:  Ameyalli Amador

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.

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