La desigualdad social en México

Cuando era más joven, en las reuniones familiares o con los amigos, solía escuchar la frase “el pobre es pobre porque quiere”. Esto me hacia recordar a un obrero, que trabaja más de 12 horas al día en las peores condiciones de seguridad e higiene, lejos de su hogar y con una baja remuneración por su labor. Siempre me cuestionaba ¿Por qué no deja ese trabajo? ¿Será cierto que para poder salir de la pobreza “hay que chingarle más”?. En ocasiones, es díficil mostrarnos empáticos y no logramos dimensionar correctamente el contexto o las situaciones que otras personas atraviesan. Muchas veces, atribuimos de manera errónea esas frases de “el pobre es pobre porque quiere” y damos por sentado que son ciertas. Para quitarnos la venda de los ojos, el economista Adam Smith mencionaba que “una mujer u hombre será rico o pobre de acuerdo a la cantidad de trabajo ajeno que pueda disponer o se halle en condiciones de adquirir»,   ya que no todos los individuos podemos contar con el mismo nivel de riqueza que tienen otros para que podamos vivir tranquilamente.  

En México la desigualdad social se conforma por distintos factores; la trata de personas, la violencia a los derechos humanos, especialmente a los sectores vulnerables; las ineficientes políticas fiscales y económicas, el trato desigual de la educación pública con la privada, etc. La lista puede lucir como algo interminable y personalmente la describiría como un problema estructural, porque son distintos los factores que lo conforman. Estos problemas actúan como un cáncer que a través de los años ha ido en aumento. La brecha en el ingreso entre los ricos y pobres es cada vez mayor y pareciera que las medidas preventivas implementadas por nuestros dirigentes no contribuyen a reducir las disparidades iniciales, si no que las hace perpetuas. A pesar de que la economía en nuestro país es la decimocuarta a nivel mundial, la riqueza mexicana está concentrada en un grupo selecto y privilegiado, ya que siguen existiendo niveles altos de marginación y pobreza. Esto quiere decir que el ligero crecimiento económico es además excluyente, por ejemplo el nivel actual del salario minímo se encuentra por debajo de los niveles de bienestar o pobreza. En otras palabras, un mexicano que trabaja una jornada laboral de ocho horas y que percibe el salario minímo sigue siendo pobre.

Para lograr enfrentar esta batalla tenemos que colaborar desde la ciudadanía, que los actores políticos no interpongan un beneficio personal a través de los movimientos sociales al igual promover acciones para hacer del sector público y privado algo más eficaz y equitativo para un mejor Estado. Que realmente se impulsen políticas hacia una sociedad más justa, que las personas en situación de pobreza no trabajen para que sigan siendo pobres; que el Gobierno gaste en mejorar la educación, salud y servicios básicos, que realmente exista una base razonable sobre la distribución de los ingresos y no concentradas en un sector privilegiado. Existen muchas maneras donde podemos empezar para poder dar el primer paso hacia una igualdad social.Concientizar a las personas sobre esta lucha es el trabajo más difícil, pero esta causa tiene que estar enfocada a proteger a las personas que se han quedado sin voz, a aquellos que ya no tienen la capacidad para poder tomar decisiones sobre ellos mismos y la vida de sus hijos; a los que defendieron sus derechos y se los arrebataron de manera injusta.

Por: Enrique Misael Garduño Pérez

Enrique Misael Garduño es egresado de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, actualmente se desempeña como auditor en la firma BHR XLNC MEMBER OF GLOBAL ubicada en la Ciudad de México. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos reflexionado sobre los diversos problemas que afectan a nuestro país, que los origina y como poder  solucionarlos. Es por ello que Enrique a través de sus palabras busca reflejar las adversidades que millones de mexicanos viven y sufren en su día a día. Concientizar sobre la desigualdad social no es una tarea fácil, pero sin duda alguna esta lucha está encaminada en proteger a aquellos que se han quedado sin voz, a los que defendieron sus derechos y se los arrebataron de manera injusta y así poder ser esa luz que los guíe hacia una vida digna.

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