Hasta luego, pero antes… escucha

El oído es un órgano sensorial. Para las personas que cuentan con la dicha de conservar el funcionamiento de este elemento a lo largo de su vida representa una de las limitadas formas que el ser humano tiene para percibir lo que lo rodea. Sentimos con nuestro oído… podría existir un debate interminable por la diferencia entre los significados de las palabras “oír” y “escuchar” y aún así no se lograría llegar a un consenso que defina exactamente lo que el oído hace. Sentir va más allá, incluso, que la comprensión humana.

La liberación inmediata de endorfinas y dopamina que le ocurre a una persona que está escuchando el nuevo sencillo de su banda o cantante favorito; la actividad eléctrica aumentada dentro del cerebro de un recién nacido que escucha la voz de su madre; solo un par de los ejemplos que nos permiten determinar la relevancia que tiene la acción de escuchar en nuestro día a día y los cambios con los que nuestro estado de ánimo puede verse afectado (positiva o negativamente) al hacer uso de esta capacidad intrínseca. Reconocer sonidos, reaccionar ante diferentes tonos y volúmenes… Escuchar es de esas cosas que te revelan lo que es la realidad porque sucede a la par de la existencia y de la vida. Si escuchas algo es porque está pasando en ese momento; es real.  

Pero esas son las cosas que la ciencia sí puede comprobar. ¿Qué hay de las que no? ¿Cómo comprobar que se puede ver lo que se escucha y probar lo que se oye? Suena incoherente, pero no es falso, ¿o sí? Tan real o tan falso como la imagen que se te viene a la cabeza cuando escuchas la voz de una persona especial para ti o las imágenes que sacuden el cerebro cuando se perciben sonidos característicos como la alerta sísmica. Realidades diferentes entre diferentes personas controladas por el mismo estímulo. Tan real o tan falso como el saborcito que se asoma al escuchar como cruje algún alimento que te agrade o el típico siseo de la comida al freír. Escuchar para imaginar, para vivir… Escuchar para existir.  

Este artículo fue escrito con el único propósito de convencer al lector que escuchar, en el amplio espectro del significado de la palabra, es la habilidad maestra con la que un individuo puede contar dentro de su set de herramientas para sobrevivir. Escuchar alienta al aprendizaje. La generación de conocimientos es la clave para la prosperidad de la especie; lo ha sido por años y fácil es pronosticar que lo seguirá siendo por el resto de tiempo que el humano habite por estos lares.

Como el título tal vez lo anticipó, ésta, la edición número treinta de La Columna Vertebral será la última. Mensajes que quise transmitir fueron varios… Destacan el dar antes de recibir como el escuchar antes de hablar y la empatía como pilar fundamental para la convivencia sana entre individuos de un mismo conjunto: los seres humanos. Agradezco de manera efusiva y a nivel personal al equipo que me brindó la oportunidad de externar mis inquietudes y pensamientos, asimismo a cada una de las personas que utilizó una parte de su vida y de su tiempo para leer lo que tenía que decir; un verdadero placer acompañarlos durante gran parte de esta pandemia. Saludos.

Por: Leonardo Zuazo

Leonardo Zuazo es un estudiante de medicina del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Agradecido con la vida y motivado por vivirla; la salud es su pasión y está determinado a ayudar a las demás personas a mejorar sus hábitos compartiendo el conocimiento que adquiere día con día. Empatía, paciencia, transparencia y esfuerzo cotidiano son los valores con los que ha pavimentado el sendero por el cual camina y sobre los cuales cimienta los pilares de su formación académica y profesional. Con ideas revolucionarias y novedosas busca tomar conceptos abstractos de la medicina y transformarlos en ideas digeribles para el lector que le sean de utilidad para comprender la manera en la que existe y convive con su entorno.

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