Eres más inteligente de lo que crees

Cuando era pequeña, en el colegio donde estudiaba existía la creencia de que los niños más “inteligentes” siempre eran los que sacaban las mejores calificaciones; quienes conformaban el cuadro de honor y se sabían de memoria todos los apuntes de las maestras. En ese tiempo, para ser honesta, no me sentía muy inteligente. Siempre fui de muy buenas calificaciones, sin embargo, esto no me salía natural; atrás de eso había horas de estudio y desvelos que ningún niño de esa edad debería padecer.

Años después, cuando estudié psicología, aprendí sobre la teoría de Inteligencia Múltiples de Howard Gardner y entendí que muchos años juzgué mal mi nivel de inteligencia y entendí hay que definirla de manera diferente para poder entender que todos somos inteligentes a nuestro modo.

Cuando comenzó a estudiarse y definirse el concepto de inteligencia ésta se definía como “la capacidad de resolver problemas”. Esta definición presentaba muchas complicaciones, ya que no definía realmente la inteligencia, sino que englobaba la capacidad resolutiva que una persona puede llegar a tener.

Este problema encuentra solución con la definición de Howard Gardner sobre las Inteligencias Múltiples. Para Gardner la Inteligencia no es un conjunto unitario que agrupa algunas capacidades específicas, sino que es una red de conjuntos autónomos que están estrechamente relacionados entre sí.

Gardner y su grupo de científicos de la Universidad de Harvard definieron 8 tipos distintos de inteligencias, gracias a las cuales podemos comprender que la falta de inteligencia académica está lejos de definir el grado real de inteligencia que posee una persona. Esta teoría explica que existen distintos campos de conocimiento en los cuales alguien puede desarrollarse y todos poseemos habilidades en al menos uno de ellos.

Los 8 tipos de inteligencia definidos son:

Es importante mencionar que, debido a la configuración de nuestro cerebro, todos los tipos de inteligencia están relacionados entre sí y además, todos tenemos el potencial de desarrollar el tipo de inteligencia que deseemos con la estimulación y el trabajo adecuados. Por lo tanto, podemos identificar aquellas cosas en las que somos buenos de manera natural y trabajar para desarrollar aquellas otras que tal vez no podemos hacer tan fácilmente.

Así que la próxima vez que te sientas frustrado con un problema que te esté haciendo sentir poco inteligente, piensa que tal vez solo tienes que buscar en otra área del conocimiento aquello para lo que eres realmente bueno.

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