En la cresta de la primera ola

Si bien el deseo de todos consiste en regresar a tener nuestras actividades y rutinas lo más parecido a antes de febrero de este año todo parece indicar que no será posible, y es que, según lo anunciado esta semana por la jefa de gobierno de la ciudad de México nuestra ciudad continuara con las restricciones actuales al menos hasta el 15 de junio, eso si la inconciencia de miles no inunda los hospitales y seguimos prolongando el confinamiento.

Pero, aun si aplanáramos la curva y regresáramos a nuestra “normalidad” a partir de junio, debemos prepararnos para una segunda ola de contagios después una tercera y hasta una muy posible cuarta ola.

Ello porque las personas solo tenemos dos escenarios posibles, contagiarnos o no, y si nos contagiamos en este momento tenemos, dependiendo de diversos factores como edad, enfermedades crónicas degenerativas, genética, acceso a servicios médicos, etc. Dos posibles resultados, vivimos (80 a 95 % de probabilidades) o morimos (entre 5 a 20 % de probabilidades.

Un pinche volado pues.

Suponiendo que paramos los contagios en este mes y siguiéramos con nuestra vida, tendríamos muchos contagiados y recuperados con riesgo latente de infectar a los que no se han infectado y muchos asintomáticos deambulando por nuestras calles y ciudades.

Y dependiendo del nivel de responsabilidad civil con el que cuenten los ciudadanos tomarían o no, medidas adecuadas para no contagiarse o contagiarnos.

Ellos nos dejan muchas interrogantes.

¿Tenemos en México la capacidad de ser responsables?

¿Nos importan nuestros semejantes?

¿Le importamos  nuestras autoridades?

Mi respuesta a las tres es un rotundo NO.

Y le pido que crea firmemente en ello, le va la vida.

Y como ni tenemos la capacidad de ser responsables, ni nos importan nuestros semejantes y tampoco les importamos a las autoridades la mejor manera de protegerse es cuidarnos nosotros mismos.

De verdad, considere que toda la gente que le rodea es pendeja, que no se cuida y que no entiende porque debe hacerlo, y actúe en consecuencia.

Cuídese usted, cuide a los suyos.

Y espere que dentro de 4 meses tendremos una segunda ola de contagios.

Y es que, según estadísticas dadas a conocer por el Instituto Carlos III de España, en un estudio publicado esta semana, solo se infectaron de coronavirus el 5% de su población total, solo 2.35 millones de una población cercana a los 47 millones.

En México tenemos alrededor de 125 millones de habitantes y hasta el 19 de mayo un poco más de 54300 infectados, menos del .05% de infectados una cantidad muy pequeña para la población actual.

¿Parece poco grave no?

Pues no, con solo ese pequeño porcentaje de enfermos tenemos una ocupación hospitalaria rebasada, tanto que hemos tenido que habilitar espacios nuevos para atender la emergencia.

Ahora imagínese que esa cifra se elevara solo al doble, pregúntese, ¿tenemos la capacidad de elevar nuestros servicios hospitalarios un 100% en este momento?

¿La tendremos en 6 meses?

Y todo ello con la economía semiparalizada.

La verdad el futuro próximo no pinta nada bien.

Así que en este preciso momento nuestra mejor salida es, que quienes están buscando la vacuna la encuentren pronto y que esta vacuna sea permanente, no estacional como la de la influenza (si ya se, ¿pido demasiado no?)

De no ser así veremos cada ciertos meses un incremento en el número de casos y un aumento de muertes de personas al que quizás tengamos que acostumbrarnos pronto.

A pesar nuestro.

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