El pan nuestro de cada día

Por: Abril Atziri López de la Mora

De pronto nos encontramos con una mano adelante y otra atrás, las oportunidades laborales se cerraron y las formas de ganar dinero tuvieron que mutar en cuestión de días; de un momento a otro las plazas, mercados, restaurantes y fondas cerraron, pero se abrió un maravilloso abanico de posibilidades que nos ha permitido llevar a nuestro paladar a lugares que ni imaginaba conocer.

Fue así como en muchas ventanas y puertas aparecían tímidamente cartulinas de colores fosforescentes ofreciendo paletas, helados, ensaladas, tamales, tacos, mixiotes, barbacoa, pan y una asombrosa variedad de postres; hubo quien echó a volar la imaginación e innovó con helados de sabores sorprendentes, nacieron pequeñas fábricas de chocolates, tisanas o quesos; las especias pasaron de la cocina a las bebidas con leches vegetales; a nuestro domicilio llegan sorprendentes sabores no solo de la gastronomía mexicana; argentinos, brasileños, venezolanos, italianos, libaneses, españoles y gente hermosa de muchas naciones que han encontrado en México a una segunda patria, también buscan el sustento compartiéndonos lo mejor y más delicioso de la cocina que los vio nacer; dicen que las crisis son madres de grandes proyectos y vaya que esta madre nos ha pedido sacar lo mejor y la comida nos demuestra que siempre hay un huequito en la panza y un lugar en la mesa.

Este movimiento gastronómico que esta ayudando a muchas familias ha tenido algunos sobresaltos, como personas que cancelan pedidos sin avisar, transferencias fantasma, el (odioso) regateo, el no querer pagar envío y demás, sin embargo lo positivo es mayor; hemos podido conocer a gente extraordinaria, los restaurantes establecidos han creado estrategias para acercarse a públicos más diversos y ahora lo que era exclusivo llega a tu hogar con solo una llamada, aplicación o visita.

La forma de colaborar es muy fácil y satisfactoria: comer, hagamos que el dinero circule, de un modo u otro el negocio que prospera también nos beneficia; si está en tus posibilidades compra a tus vecinos y amigos y si estás en dificultades, estoy segura que tienes algún talento escondido, hay quien no se acercaba a la estufa y ahora domina el horno.

Vamos a salir de esta, no sé cuándo ni cómo; pero eso sí, con la barriga y el corazón contento.

Consume local, apoya a tu barrio.

¡Sean felices!   

Los espero en twitter @ABRILATZIRI   

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