El Epigrama de la Realidad Vertida

En estas últimas semanas se han vivido temas de importancia no solo nacional sino internacional. La sociedad ha sido puesta a prueba, las opiniones han volado de un lado a otro, solicitudes de amistad han sido reenviadas y las listas de amigos depuradas. En efecto, las redes sociales se han vuelto principal vertedero de opiniones, debates, peleas, plataformas políticas y lo más importante de memes.

Estas sátiras gráficas que representan la cultura social, principalmente, se identifican con los activos usuarios de redes sociales, y se han convertido en un lenguaje singular manteniendo el humor frente a la adversidad. Su importancia en la comunicación actual amerita todo un estudio psicológico-social digno de una tesis doctoral.

El concepto de meme surgió como algo serio, en 1976, del libro The Selfish Gene de Richard Dawkins, bajo la hipótesis memética de la transmisión cultural. Dawkins nombra como “meme” a la unidad mínima de información que se puede transmitir; es decir, los memes conforman la base mental de nuestra cultura, como los genes conforman la primera base de nuestra vida.

Sin embargo, lo interesante es como han llegado a titularse como una representación de la juventud y, a su vez, su contenido se ha convertido en una especie de código cuyo simbolismo genera humor para todos los gustos. La adaptación de estos gráficos a la cultura mexicana unifica la comunicación y el discurso de todo un sector de la población al que se le cree inactivo, ocioso, y escéptico.

Estas diatribas a la realidad representan todo un discurso complejo cuyo valor y significado se simboliza en una frase o una imagen. Se han vuelto una forma sencilla y didáctica de acceder a la información actual. La existencia del humor se convierte en una respuesta de contrapeso a las realidades actuales.

El humor es, no una burla hacia el problema, sino una critica al contexto en el que se percibe el problema. Un arma de marketing político que ha generado un discurso propio del que todos, como sociedad nos vemos partícipes.

Pero ¿hasta que punto es suficiente tanta sátira?

En lo personal, dado lo absurdo e, incluso, inconcebible de varias problemáticas actuales el reaccionar con humor no es más que un mecanismo de defensa el cual busca encontrar o evadir la realidad.

Es también de reflexionar qué valores, y qué información se quiere comunicar. Hay algunos temas que son sensibles y que el mayor temor es que no se tome como una evasión de la realidad sino como una burla a los implicados. En este caso, el humor se vuelve un arma que vulnera de manera irreparable.

Así es como nuestro catálogo de entretenimiento diario por medio de redes sociales crece, el humor negro aumenta. Comprender el humor mexicano es complejo, es parte de la cultura, un conjunto de creencias, costumbres, juegos de palabras, algunos con albur, otros con un poco más de ingenio, pero que causan una risa o el desconcierto de los espectadores de manera suficiente como par a lograr informar.

Por otro lado ¿qué tan llevadera sería la cuarentena sin ellos?

Por: Ameyalli Massiel

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.

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