Aplanando las dudas de las curvas

Desde el inicio de la cuarentena nos hemos esforzado en aplanar la curva y la curva parece no aplanarse y nuestra confianza ahora parece romperse. ¿Curvas planas? ¿Es la paradoja que originan estas dos palabras escritas juntas la que ha provocado que este concepto nos haya vuelto locos desde hace meses? Explicaré entonces a lo que se refiere el concepto y quisiera resolver alguna o varias de las dudas que hayan podido surgir a lo largo de estos días de encierro sobre el mismo.

La curva que se aplanó (porque sí, se puede afirmar que se aplanó) es una en forma de campana, es decir que asciende, llega a un pico máximo y luego desciende, que se hizo muy popular cuando se instauró la estrategia de la Sana Distancia en México. Se hizo la invitación a la población a que se ejecutara el distanciamiento social como método preventivo para contraatacar la amenaza mundial. La dichosa curva es la representación gráfica del comportamiento que tiene una enfermedad infecciosa a través del tiempo tomando en cuenta el número de casos y luce así:

El punto detrás de “aplanar la curva” es que en lugar de que la capacidad del sistema de salud se viera sobrepasada por un pico de casos muy grande en un periodo corto de tiempo (como lo representa la línea roja), se extendiera en medida de lo posible el tiempo en el que los contagios ocurrieran para así poder prestar la mejor calidad de servicio sanitario (como en el caso de la línea azul) y superar la epidemia.

¿Por qué es posible asegurar que la gráfica se aplanó a unos pocos días de terminar la intervención de la Jornada Nacional de la Sana Distancia? Esto tiene un sentido lógico; el simple hecho de intervenir y llevar a cabo determinadas acciones para evitar el contagio disminuirá la transmisión y por ende la representación gráfica tenderá a “aplanarse”. Esta gráfica no tiene números… su conceptualización sólo es esencial para el entendimiento de la importancia que tiene, ahora y tenía en su momento, el seguir las indicaciones preventivas establecidas por el gobierno.

Otra de las gráficas que ha causado polémica, sobre todo en los últimos días, es la curva de casos positivos en México la cual describe la cuenta de los casos confirmados del nuevo coronavirus acumulados día con día y luce así:

Esta gráfica sí cuenta con cifras, pero para interpretarla de manera correcta no es necesario fijarse detenidamente en ellas; basta con observar la tendencia de su comportamiento, que en este caso es un ascenso continuo. Este ascenso es inminente debido a la manera en la que se cuantifican los casos positivos en este análisis: de manera acumulativa. Es decir, se toman los casos contabilizados el lunes y se los suman a los del martes siguiente, posterior a esto, esa suma de ambos días será adicionada a los casos del miércoles, y así sucesivamente. Aunque cuando se hace el llamado a “aplanar la curva” no es en referencia a esta gráfica, también tenderá a aplanarse en el futuro; al menos esa es la meta. Cuando uno de los días tenga una cuantificación de casos positivos escasa o igual a cero (por ejemplo, si en la imagen, el 22 de Mayo hubiera tenido 0 casos positivos nuevos reportados) la suma con los casos del día anterior dará el mismo resultado, manteniendo así una línea constante en la gráfica y haciendo que luzca plana.  

El 31 de este mes se concluye con la Sana Distancia y las estrategias a seguir a partir de Junio ya fueron dadas a conocer: se trata del Semáforo Epidemiológico y la Nueva Normalidad. En éstas, se describen las instrucciones a realizar mes con mes hasta Septiembre para la reincorporación paulatina de la sociedad. Parte del éxito que la población obtuvo en el aplanamiento de la curva se ve reflejado en la duración de estas nuevas intervenciones sumado al tiempo que ya duró la estrategia previa; es decir, para aplanarse, si hacemos memoria, tenía que extenderse el tiempo en el que nuestras acciones preventivas determinaran nuestro destino. Se puede concluir con esto que serán aproximadamente 8 meses (de Febrero a Septiembre) los que tardará el país en contener el brote epidémico que azotó al mundo. La Nueva Normalidad es un tema que guardaré para otro texto.

Finalmente quisiera cerrar con una reflexión personal: desde que empezó este problema en el que nos metimos, la crítica incisiva, infundamentada y amarillista ha inundado todos los medios de comunicación. Considero importante, sobre todo en momentos de crisis, que la población confíe y escuche lo que la comunidad científica del país tiene que decir al respecto. No es descabellado que los investigadores mexicanos, incluidos los que fungen como funcionarios públicos, puedan exportar ideas que sirvan como ejemplo internacional. México es un país que, afortunada o desafortunadamente, tiene experiencia en la contención de enfermedades infecciosas debido a la pandemia de la que fue sede en 2009. Las estrategias planteadas pueden tener sus errores y fallas de estimación por la sencilla razón de que son realizadas por seres humanos imperfectos que también, al igual que el resto de nosotros, están reaccionando al momento. Es un problema que todos estamos viviendo y nadie puede predecir lo que va a pasar con certeza. Pese a esto, hay cosas que se han hecho bien y es importante reconocerlas. Sin afán de defender ni ofender a alguien, creo que la sociedad mexicana puede verse enfrascada en ocasiones con pensamientos que incluyen pinceladas de malinchismo que inmediatamente buscan compararnos con la comunidad internacional; aún en situaciones donde las circunstancias entre países son incomparables, como es el caso de una pandemia.

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