5 recetas de 5 minutos para liberar estrés

Hace unos meses, a inicios de este año, comenzamos a escuchar sobre una nueva enfermedad que parecía ser grave y altamente contagiosa. Hoy, 8 meses después conocemos muchos detalles sobre este virus, lo que ocasiona, su ratio de mortalidad, cómo se propaga y sus posibles efectos secundarios; sabemos también que hasta el momento no hay cura o vacuna para protegernos del virus, y sobre todo, los cambios en nuestra vida y rutina diaria que nos hemos visto obligados a hacer para poder cuidarnos del contagio.

Estos cambios, el confinamiento, la transición al trabajo y escuela en casa y muchos otros factores aumentan considerablemente nuestros niveles de estrés y la cronicidad de éstos puede dificultar significativamente la capacidad que tenemos de hacerle frente a las adversidades; por lo tanto, aquí hay 5 técnicas (recetas) fáciles que pueden ayudarte a sentirte un poco mejor:

  • Música medicinal. Está científicamente comprobado que escuchar sonidos relajantes ayuda a reducir el estrés. No toda la música resulta relajante para todas las personas, es importante que encuentres aquellos sonidos que te ayuden a ti; pueden ser sonidos, música acústica, baladas o música serena que ayude a validar tus emociones.
  • Enfríate. Esto es literal; coloca agua helada (o con hielos si puedes soportarlo) en un refractario donde quepa tu cabeza y sumérgela durante un periodo de 15 a 20 segundos. Esta técnica puede sonar muy extraña, pero es muy utilizada en la terapia cognitivo-conductual como un método para ayudar a regular la intensidad de las respuestas fisiológicas y psicológicas del cuerpo.
  • Regula tu respiración. Reduce tus respiraciones a un máximo de seis inhalaciones por minuto (para lograr esto puedes intentar inhalar durante 5 segundos, exhalar durante 5 segundos y repetirlo 4 veces). Estos ejercicios regulan las respuestas fisiológicas del cuerpo y promueven la resiliencia, algo que todos seguiremos necesitando durante algún tiempo.
  • Ánclate. Una de las principales causas del aumento de estrés y ansiedad que estamos viviendo son nuestros propios pensamientos catastróficos; ideas como que “esto nunca terminará” ocasionan que entremos en un espiral emocional del que es muy difícil salir y que lo único que hacer es empeorar nuestro estado emocional. Para anclarte debes colocar tus manos y talones en el suelo y empujar la pelvis hacia arriba, esto te dará una sensación de estar anclado a la realidad presente; una vez que estés en esta posición pregúntate “¿qué estoy pensando?”, “¿estoy sintiendo mi cuerpo?”; identifica si tus pensamientos son funcionales y catalógalos, este ejercicio ayudará a detener la rumiación de pensamientos y mejorará tu estado emocional.
  • Replica tus sensaciones. Para quienes sufren de altos niveles de ansiedad es natural querer alejar las sensaciones que provocan incomodidad física, sin embargo, esta pelea constante lejos de ayudar empeora las sensaciones, porque se le añade el miedo de que aparezcan. Replicar las sensaciones físicas que se tienen en momento de crisis durante momentos de tranquilidad ayudará a mejorar su sensación de pertinencia en el cuerpo; es decir, tu cuerpo se acostumbrará a la incomodidad y la próxima vez que aparezcan los síntomas de ansiedad podrás darles la bienvenida más fácilmente.

Recuerda: igual que en la cocina, entre más practiques estas recetas mejor te volverás en ellas y su efecto positivo en el cuerpo será mucho mayor. Úsalas cada vez que puedas y poco a poco notarás la diferencia.

Por: Carmen Lizola

Egresada de la Universidad Panamericana. Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Organizacional. Maestra en Alta Dirección por la Escuela Bancaria Comercial. Apasionada del funcionamiento de la psique y comportamiento humano. Experiencia en el ámbito de la psicología clínica y organizacional, enfocada en la creación de estrategias globales de intervención; intervenciones realizadas tanto en el ámbito público como privado, con especial enfoque en la gestión de capital humano. Amante de la naturaleza, los animales y el mar.

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