YA NO MÁS… No sean pendejos.

El próximo 3 de mayo de este año se cumplirán tres años del asesinato de Lesvy Berlín Rivera Osorio, joven estudiante de la UNAM, que fue asesinada por su pareja dentro de las instalaciones de la Universidad más importante del país.

Casi tres años de un feminicidio ocurrido en el espacio académico más significativo de México, un microcosmos de alrededor de 350 mil alumnos cada año, que por su naturaleza refleja una buena parte de la sociedad mexicana, por ello la importancia que tiene todo cuanto acontezca en ese sitio y que repercute a nivel nacional.

Tres años que en la llamada máxima casa de estudios de México, una joven fue asesinada por el solo hecho de ser mujer y de que las autoridades, primero académicas y luego las de justicia, actuaran con una ineptitud y una casi complicidad con el asesino, que violentaba a la víctima al ofrecer datos de su conducta que, dicho de manera clara, pretendían más culpar a Lesvy de su propio asesinato, que buscar y castigar al responsable.

Ese momento lo desperdiciaron las autoridades académicas, pudo ser un punto de inflexión para la UNAM y generar cambios internos desde la propia universidad, cambios dirigidos por el rector y los maestros para redimensionar y redirigir el papel de esta institución en la formación de un pensamiento que más que incluyente, fuera respetuoso del genero diferente, que no acatara las diferencias por tolerancia sino que, las aceptara porque existen y como todo lo que existe, merece un sitio de respeto desde el cual desarrollarse y prosperar.

Les doy otro dato ese año -2017- solo hubo 250 denuncias por acoso u hostigamiento sexual, número que repitió en el 2018.

Pero en el 2019 ascendió a 450 denuncias.

Que nos dice esto.

Bien que las mujeres han decidido denunciar este tipo de conductas o que, este tipo de conductas se han incrementado, sea como sea lo importante no es eso sino que, como parece ser hasta ahora, las autoridades universitarias no han entendido que:

Ese tipo de conductas y acciones no tienen cabida en ninguna parte y menos dentro de las instalaciones de la universidad.

Siguen siendo reactivas y no previsivas, no se pueden dar el lujo de relajarse y esperar a que pase algo para reaccionar, hay que prevenir este tipo de acciones y de conductas y desactivarlas desde antes.

Pero se les fue el tren…

Por eso hoy las estudiantes se manifiestan y cierran escuelas, detienen las actividades y gritan no solo por ser escuchadas, sino por que se resuelvan sus peticiones.

Y mientras el rector, la UNAM, y el gobierno de México, tratan de contener una ola que dejaron crecer, peligran no solo los estudiantes que están inscritos, también peligra la legitima lucha que origina esta situación.

No debemos olvidar que la causa principal del paro de la UNAM, es el enorme e histórico desinterés mostrado tanto por las autoridades académicas como del estado en la resolución y pronta respuesta a las acciones de violencia de todo tipo que sistemáticamente han experimentado las mujeres en nuestra sociedad.

Más allá de los infiltrados (como de película gringa) y de las acciones de cierre de escuelas, de marchas y bloqueos, más allá de eso están la causas, y esas son inadmisibles como sociedad moderna.

Y hasta que no podamos resolver esas causas y desterrarlas de nuestras conductas estaremos solo reaccionando y actuando como pendejos, que no pueden resolver un problema.

No más acoso, no más abusos en contra de los débiles y minoritarios, no más injusticias por no ser como tú, no más impunidad, no más olvido…

NO MÁS.

Por Netzahualcoyotl Paredes @NezaParedes