Peatones del rumbo unios

Nota: el título de este texto no es “peatones del mundo unios” ya que los más lejos que he llegado es a Saltillo y pues me falta la visión mundial.

Si me pongo a contar me deprimiría, pero por lo menos 3 veces a la semana estoy a punto de ser atropellada, ya sea el “distraído” que se pasa el alto, el transporte público que quiere ganar a otro el pasaje, el motociclista al que se le hace tarde o el ciclista que asegura ser más rápido que yo; perdonen que use este medio para mostrar mi indignación, pero si bien en primer prototipo del automóvil se creó en 1771 , tengo la impresión de que a la mayoría de los automovilistas se les olvida que desde su origen la humanidad tal como la conocemos utilizó las piernas para trasladarse, lo que significa que las y los peatones fuimos primero.

Ya que los pasos peatonales no son respetados, las banquetas han sido invadidas y los semáforos son utilizados para saber que vehículo vence más rápido a la luz roja, hemos tenido que desarrollar habilidades atléticas y supernaturales como atravesar corriendo una avenida calculando la velocidad de los autos que se acercan en relación a la distancia de la siguiente banqueta y la capacidad pulmonar que nos da la vida sedentaria.

Si tú, amable lector, eres un peatón o peatona resignada te invito a que alcemos la voz, ya que además de atravesar como si de una final olímpica de atletismo se tratara, tenemos que enfrentarnos al caminar por las banquetas a los perros que por poco nos arrancan un brazo y que dejan su hocico a la altura de la cara, al habitante que cree que la banqueta es una extensión de su domicilio, comercio o jardín, mención especial merecen las rampas construidas para que suba con facilidad el vehículo y uno se rompa la crisma de igual manera.

Claro que reconozco los beneficios del automóvil, sin embargo el usarlo para ir a la tienda de la esquina estacionándose en doble o triple fila no tienen razón; en muchos países se ha reconocido la necesidad ecológica y de salud cambiar el automotor  por la caminata, bicicletas o el transporte público lo cual requiere de una cultura y respeto por parte de los conductores, en el caso de México la visión es muy diferente, la construcción de puentes (anti) peatonales cada vez más largos, oscuros, inseguros y con escaleras inmensas evidencia como la prioridad son los coches, así de simple, son pocos los trazados urbanos en los que se priorice el beneficio de los transeúntes.

Mención aparte merece la invasión a los espacios reservados para embarazadas o personas con alguna discapacidad, no sólo el lugar de estacionamiento, las rampas son por completo ignoradas y los accesos bloqueados, si es difícil caminar en un mundo de autos imagínense si lo haces con muletas o silla de ruedas.

¿La solución está en eliminar el parque vehicular y caminar como peregrinos? No,  pero si está en nuestras manos lograr una convivencia armónica, al bajarse del auto estamos en igualdad de circunstancias, convirtamos el paso peatonal en un espacio seguro, las banquetas en un área libre y los semáforos en lo mínimo por cumplir.

Al fin y al cabo “peatones somos y en el camino andamos”.

Sean felices.

Por Abril López De La Mora @abrilatziri