Otra Vez Enero, Otra Vez El Norte

Por segunda vez en menos de 3 años un estudiante de secundaria asesina a su maestra y se suicida dentro del salón de clases.

Los hechos guardan similitudes que vale la pena resaltar.

Los dos eran estudiantes de escuelas privadas.

Los dos eran de clase media, en lo que respecta a lo económico no pasaban carencias.

Los dos aparentemente eran buenos estudiantes.

Los dos vivían en el norte del país.

Más allá de intentar culpar de manera torpe a los videojuegos, a la televisión, al internet, o cualquier otra cosa que se les ocurra (parece que en este país se gobierna con base en ocurrencias) el estado y los ciudadanos debemos plantearnos que nación estamos construyendo para nuestras nuevas generaciones.

Ser buen estudiante no significa que todo en tu entorno social está bien, pero al menos te garantiza un escalón para salir de ahí si no te gusta.

Vivir sin preocupaciones económicas, con vivienda digna y con acceso a entretenimiento no significa tener todo para ser feliz.

Asistir a una escuela privada no es sinónimo de una mejor atención.

Vivir en el norte tampoco significa tener un destino manifiesto.

Así como las mujeres protestan de manera violenta por el abandono social y estatal en el que se encuentran sumergidas, nuestros niños están haciéndonos un llamado desesperado.

Necesitamos acompañarlos, escucharlos, abrazarlos cuando nos lo pidan y aún más cuando no nos lo pidan.

Culpar a los videojuegos o a cualquier otra actividad lúdica es una manera muy irresponsable de actuar, propia de un gobernador que sabe que no trabaja como debe y decide sacar el bulto y evadir la responsabilidad que como administrador de la seguridad pública ostenta.

La violencia del norte, del centro y del sur, son solo síntomas de una sociedad que ha perdido el camino, que no sabe cómo transitar hacia una sociedad equitativa, libre de violencia sin sentido, pero sobre todo, que no le está ofreciendo a estos jóvenes oportunidades y retos que les motiven a querer vivir y disfrutar de la vida.

Si solo son problemas de salud pública, es el estado el que debe de garantizar la atención adecuada para que nuestros jóvenes no sean orillados a matarse para llamar la atención, para no sentirse solos y abandonados.

Venga pues un abrazo solidario a todos, porque en este caso el victimario es, otra vez, la primera víctima.

Por Netzahualcoyotl Paredes @NezaParedes