La Fragilidad de una Sociedad Fraccionada

A una semana de la tan referida cuarentena a nivel internacional, nos hemos podido dar cuenta de varios problemas sociales que asedian a México. Después de tantos y tantos reportajes y estudios sobre la preferencia de la cuarentena y de la auto imposición de esta para disminuir contagios, caemos en el mismo problema, la situación política, social y económica de México le impide adaptarse 100% a estas recomendaciones.

Esta toma de precauciones y de acciones no hace más que ejemplificar los grandes problemas sociales en México, pobreza y violencia.

La gente en cuarentena, aquella que tiene la posibilidad de postear fotografías, o participar en foros de discusión, incluso estudiar en el “tiempo libre” o hacer home-office solo son el grupo privilegiado de la población. Incluso hay gente que se queja que el COVID-19 les ha afectado sus planes.

Al estar en tu casa en cuarentena, con víveres, disfrutando del tiempo en casa, con disponibilidad de plataformas de streaming y ajeno a lo que pasa en el exterior, el que toquen a tu puerta—perturbando la cuarentena y aumentando el riesgo de contagio—y encontrarte cara a cara y frente a frente con nada más ni nada menos que la otra cara de la moneda en México; una señora que viene de la Sierra con un niño en el reboso y otro en la mano, jugando con un cochecito de plástico—totalmente ajenos a la necesidad de cuarentena, sin ningún tapabocas que los proteja, mucho menos gel antibacterial—la señora te mira preguntándote si no se te ofrece comprar una bolsita de nopalitos, una servilleta para tus tortillas o si no te gustaría que limpien tu jardín; claramente no es lo más alentador que digamos.

A group of people on a beach

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El virus entonces no parece una manera de selección natural, sino de exterminio para los que no tienen como pagar atención médica, para los que ganan al día, para los que ni si quiera tienen casa, para quienes no tienen acceso a servicios básicos, como agua potable limpia. Es decir, que cabe la gran posibilidad que 9.3 millones de personas en situación de pobreza extrema muera de hambre o de enfermedad.

Algunos dirían, y porqué no se hace lo mismo que en otros países europeos, donde la política social asistencialista se basa en apoyar como gobierno en servicios como luz, agua, renta, gas y más. Sin embargo, ¿se cuentan con recursos, protocolos, políticas de acción, y datos duros necesarios para actuar? Si ni siquiera se cuenta con un gobierno unido en criterios.

Ahora, no solo tenemos la cara de la pobreza sino de la violencia, en especial la de género. La marcha del 8 de marzo no era en vano, a pesar de que se haya mitigado un poco el asunto con esto de la pandemia, la violencia continúa. Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) la violencia de género es más común en entornos de emergencias humanitarias.

A tattoo on his arm

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Lo preocupante en datos es que conforme lo expuesto en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2016, la violencia que ejercen parejas, esposos, exnovios o exesposos contra las mujeres en México es «severa y muy severa» en 64.0% de los casos. Es decir, en un país como México, el estar en casa abre la puerta a otros factores de riesgo de agresiones y violencia en el hogar.

Aunque para muchos suene absurdo o poco serio, es una lamentable realidad que a muchas mujeres el trabajo no solo representa un ingreso necesario sino un ápice de libertad que será coartado por su salud. Y aquí se genera otra interrogante para mujeres en este estado ¿la cuarentena las salva o las condena?

Sí, el gobierno debe de poner en práctica políticas sociales que se centren en el apoyo a estos grupos vulnerables, y esto sin hablar del otro gran grupo que son los adultos mayores, quienes se encuentran en mayor riesgo.

Ahora solo nos queda el cumplir con nuestro valor ciudadano ayudando y apoyando de manera directa e indirecta a los que se encuentran a nuestro alrededor.

Hay que cuidarnos, no solo por nosotros mismos, sino por quienes nos rodean. 

¡Ah, mi México Mágico!

Por: Ameyalli Massiel

Abogada y politóloga egresada del Tecnológico de Monterrey, con especial enfoque a temas de equidad, bienestar y derechos humanos. Se ha desempeñado como asistente de investigación en materia de Estado de Derecho, ética y violencia de género, con especial interés en protección de grupos vulnerables y de descubrimiento de las nuevas vertientes del derecho cibernético. Busca la activa de distintas disciplinas para generar políticas de bienestar. En la actualidad tiene en desarrollo estudios sobre la pobreza, el género y la tecnología como un posible factor de riesgo en la violencia de género.