Domingos Abisales

Puede ser cualquier día de la semana, depende de tu estilo de vida, generalmente la mutación es luego del medio día, un día cualquiera se convierte en una zona abisal, un espacio, oscuro, desconocido, al que nadie ha llegado, se dice que es más inexplorado que el espacio exterior y que en él habitan las especies vegetales y animales más extrañas que ni la imaginación más prolífica podría concebir.

En mi caso llega los domingos, luego de terminar los deberes, cuando ni siquiera estas seguro de que es domingo, porque la falta de cotidianeidad hace que pierdas la percepción del tiempo y los espacios, todo es más lento, esta zona abisal es especialmente cruel, te muestra la soledad, el vacío, el hastío; el cómo pasaste una semana entera deseando que llegara el fin de semana para odiarlo pasando las tres; la televisión abierta y privada nos da lo peor de su programación, los libros pierden un poco de su atractivo, la música ni siquiera suena y las plazas y centros comerciales se llenan de personas huyendo de si mismas que lamentan no poder comprar lo que no necesitan.

Hay personas que hace mucho no llegan a la zona abisal emocional (como me gusta llamarla) están tan ocupadas con agendas saturadas, actividades sociales o el cuidado de hijas e hijos que  ni siquiera tienen posibilidad de alcanzar el hastío, que de acuerdo a mi experiencia es más que necesario, nos ayuda a entendernos en totalidad, a escuchar los mensajes de nuestro cuerpo, mente y alma que en muchas ocasiones se ven opacados por el ruido exterior que buscamos para que nos salve de enfrentarnos a nosotros mismos.

La zona abisal tienen grandes sorpresas, los científicos han identificado especímenes impresionantes de la llamada fauna abisopelágica, la cual, dadas las condiciones tan complicadas para la existencia, han aprendido a vivir alimentándose de modos cada vez más creativos e incluso han desarrollado la bioluminiscencia, lo que significa que muchos emiten luz propia para la depredación, la defensa, la comunicación y la búsqueda de pareja; lo que claramente nos enseña que no hay días tan aciagos u oscuros de los cuales no podemos salir; cuando lleguen esos días abisales (si es que no son frecuentes y se requiere apoyo profesional) hay que recibirlos afectuosamente y esperar su enseñanza, evitar salir corriendo en busca de alguna distracción que impida que escuchemos lo que tenemos para decirnos a nosotros mismos, probablemente la respuesta sea iluminada desde dentro.

Sean felices.

Por Abril López De La Mora @abrilatziri