Detener la emigración es imposible, disminuirla quizás.

Emigrar es humano, está en nuestro ADN, desde que el ser humano abandono el continente africano hace más de 70 mil años en busca de sitios mejores para vivir, la premisa sigue siendo la misma, dejamos atrás nuestro terruño y buscamos un sitio mejor para vivir.

Según datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas cada año emigran alrededor de 214 millones de personas, siendo la inseguridad y la pobreza las principales razones para hacerlo, y de los cuales alrededor del 30%, unos 27 millones son jóvenes de entre 15 y 24 años.

La cifra es significativa, baste agregar que tan solo de nuestro país han emigrado alrededor de 2 millones desde el año 2006, y que en total hay más de 12 millones de mexicanos viviendo fuera de México.

México se ostenta históricamente como un estado otorgante de asilo, que ofrece oportunidades y protección a migrantes y perseguidos, o mejor dicho se ostentaba, depende a quién le preguntes.

Las imágenes de migrantes centroamericanos siendo perseguidos por la Guardia Nacional para evitar que penetren en nuestro territorio son nuevas para nosotros, acostumbrados a ver eso en el lado norte de nuestra nación o en Europa, pero no aquí.

Por ello llama la atención y pone sobre la mesa nuevamente el debate sobre quienes somos los mexicanos en Latinoamérica y como nos ven nuestros vecinos del sur.

No podemos negar que para la gran mayoría de migrantes sureños el destino soñado son los Estados Unidos, también para nosotros pues datos del inegi ubican que el 98% los migrantes mexicanos van a EEUU, pero también hay que aceptar que México es un país atractivo para muchos de ellos, baste salir a la calle de nuestras principales ciudades y comprobar que personas de distintas nacionalidades viven, conviven, se enamoran, emprenden y se sienten auténticos mexicanos.

Debemos como país ayudar a nuestros vecinos, ayudarles a desarrollar su economía, a mejorar su seguridad para con ello motivar a sus ciudadanos a quedarse en su país si este es su deseo, y disminuir así la emigración por razones de pobreza o seguridad.

México es el hermano mayor de Hispanoamérica, la tercera economía Americana, solo debajo de EEUU y  Brasil, y la número 10 del mundo, por ello es también un polo de atracción para muchos ciudadanos de otros países de este continente, incluyendo los Estadounidenses, Mexico es el principal destino para vivir de estos los cuales representan el 25% de los inmigrantes norteamericanos totales, lo que representa para nuestro país el 75% del más del millón de extranjeros viviendo en México.

México es también un ejemplo de crecimiento social, solidaridad en tiempos difíciles, ayuda ante desastres extranjeros y propios, diversidad cultural, moda, diseño, entretenimiento y emprendimiento.

Si bien no podemos evitar que las personas migren, si podemos hacer que las razones cambien, podemos asistir nuestros vecinos no solo con dadivas, sino con transferencia de tecnología y conocimiento con intercambios académicos y con asistencia técnica y empresarial.

Debemos en resumen comportarnos como el hermano mayor que somos y aceptar que el futuro está en el sur y no en el norte, así las causas de la emigración futura ya no serán por pobreza o inseguridad, y que solo sean por amor.

La pregunta es ¿cómo lo hacemos?

Por Netzahualcoyotl Paredes @NezaParedes